Intuitivamente lo sabemos: cuando el problema es serio, una pequeña dosis de humor afloja tensiones y abre la cabeza. El clima cambia, las personas se animan a aportar ideas y aparecen soluciones que antes no se veían.
Pero en la vida real, muchas veces sucede lo contrario: alguien hace una broma y enseguida pensamos que "no se está tomando el tema en serio". O como decimos por aquí, que están paveando.
¿Y si estuviéramos desperdiciando una de las mejores palancas para resolver problemas complejos?
El respaldo académico
No es sólo intuición. El neurocientífico Mark Beeman, de Northwestern University, estudió cómo el humor influye en la capacidad de resolver problemas (más info sobre ese y otros estudios relacionados aquí).
En uno de sus experimentos, algunos estudiantes veían un breve video de comedia y otros un video aburrido o tenso. Luego todos debían resolver puzzles de asociación de palabras.
No es un efecto menor ni anecdótico. Es neurociencia aplicada a algo que ocurre todos los días en salas de reuniones, calls y dinámicas de board.
¿A qué líder seguimos?
En mi experiencia —y en la literatura sobre liderazgo— hay bastante consenso: la gente sigue con más fuerza a líderes amables, cercanos, capaces de traer una sonrisa incluso en medio del incendio… y de volver enseguida al foco.
Ese humor no minimiza el problema. Lo hace manejable. El mensaje implícito que transmite es poderoso:
¿Y si tu rol no es liderar?
No hace falta ser el CEO ni el líder formal del equipo para aportar esa cuota de descontractura. Muchas veces la broma justa viene de una persona random del equipo.
Un comentario ingenioso puede romper el hielo, bajar la ansiedad y habilitar que otros se animen a decir lo que piensan. Tu rol puede ser clave simplemente ayudando a que el ambiente respire un minuto… para luego volver al problema con más claridad.
Reencuadrar problemas
El reframing es cambiar la forma en que miramos un problema, sobre todo cambiando la pregunta. Pasar de "¿por qué está fallando esto?" a "¿cómo hacemos para que funcione siempre?" abre un espacio de soluciones completamente distinto.
El humor es un atajo poderoso para reencuadrar. Cuando alguien propone una idea "loca" que arranca una risa, también está probando un ángulo nuevo. Muchas de las mejores soluciones nacen de una ocurrencia que al principio parece un chiste.
Recuerdo una situación complicada con un cliente: una aplicación en producción eliminaba datos al detectar ciertas inconsistencias. No lográbamos reproducir el problema y la tensión estaba al máximo.
En uno de los momentos más duros, el cliente dijo algo así como:
"Bueno, si no lo resolvemos, en algún momento se van a borrar todos los datos, nos quedamos sin trabajo… y al menos ya no tendremos este problema."
Todos nos reímos. Ese comentario rompió la presión. Sentimos claramente que estábamos en el mismo barco —proveedor y cliente— y que íbamos a empujar hasta el final. Esa inyección de energía y confianza cambió el clima. Horas después, encontramos la causa raíz y pudimos solucionarlo.
En contextos complejos, el humor no es un lujo. Es una herramienta estratégica para pensar mejor, juntos.
En Buho Advisors usamos este instrumento como parte de nuestra metodología: formal y estructurada en su esencia, pero con espacio para que una idea ocurrente o ingeniosa sirva para descontracturar y que el equipo encuentre más —y mejores— soluciones. 🙂
Buho Advisors — Advisory tecnológico para directorios en América Latina.
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